miércoles, 3 de septiembre de 2008

Lisboa

Al llegar tras 3 horas de autovía desde Huelva al puente del 25 de Abril, te encuentras a Lisboa, que te abre sus brazos para darte la más cálida de las bienvenidas, reposada sobre siete colinas a la orilla del Tajo.

Se trata de la ciudad más romántica que conozco: hermosa, lánguida, vetusta, alegre y melancólica al mismo tiempo, plena de colores de las gamas más variadas, encantadora y bohemia.

Cada rincón del centro de Lisboa es un monumento; las aceras están cuidadosamente ornamentadas, con mosaicos que describen hermosos dibujos, y a veces anuncian el nombre de los comercios colindantes. Las fachadas son interesantísimas, con gran influencia del Art Nouveau, portando rejas de hierro en sus ventanas de forjados imposibles y pintando la ciudad de mil colores.

Es una ciudad vibrante, plena de turistas pero tranquila y humana a la vez. Los snackbar donde tomar un tentempié surgen por doquier, y las calles rebosan de terrazas en las que refrescarse cuando aprieta el sol. Lo que hace más especial a esta ciudad es la presencia continua de tranvías y los encantadores elevadores que nos ofrecen las estampas más impresionantes de esta bella ciudad.

Existen dos zonas comerciales interesantes: La rua Augusta y sus contornos, donde podemos encontrar comercios para el consumo de masa: Zara, Mango, H&M, Springfield... y la Avenida da Liberdade y la rua Garret, donde se han afincado las grandes firmas de lujo internacionales.

Merece la pena visitar el Castillo de San Jorge, la Plaza del Comercio, la Plaza da Figueira, la Plaza de Restauradores, la Alfama y la Torre de Belém.

Para comer, imprescindible visitar Chapito, un restaurante alternativo situado en la colina del Castillo de San Jorge donde se pueden comer carnes a la brasa de estupendo sabor con unas vistas de Lisboa preciosas. Merece la pena ir a la Pastelería de Belem, cerca de la torre con el mismo nombre, donde venden sin lugar a dudas los mejores pasteles de Belem de toda Lisboa.

Definitivamente, Lisboa es una de las ciudades más hermosas del mundo; amable y humana, sugerente y romántica; alegre y moderna; melancólica y decadente: todo a la vez.

domingo, 9 de marzo de 2008

Repostería tradicional de la Semana Santa de Alcalá del Río.

A continuación, detallo las recetas de dos de los dulces más elaborados en Alcalá del Río durante la Cuaresma y la Semana Santa: los pestiños y los rosquitos de anís.
Pestiños.
Ingredientes.
1 Kg de harina.
2 sobres de levadura.
3 cucharadas de matalahúva.
3 cucharadas de ajonjolí.
3 cucharadas de canela.
1 cucharadita de clavo molido.
2 vasos de vino blanco.
Aceite de oliva virgen extra.
1 Kg de miel.
1 vaso de agua.
Un trozo de tejido de algodón de aproximadamente 10 x 10 cm y un poquito de hilo.
Elaboración.
El primer paso es confeccionar con el tejido un saquito de tela, poner en su interior 3 cucharadas de matalahúva, cerrarlo con el hilo y ponerlo a freir en 1 vaso de aceite de oliva en el que se pone la cáscara de un limón. Una vez frito el contenido del saquito, se maja.
Doramos en el aceite 3 cucharadas de ajonjolí (con el fuego apagado, y aprovechando el calor residual).
A continuación, rallamos un limón, le añadimos un Kg de harina y dos sobres de levadura. Añadimos el majado, el aceite con el ajonjolí, 3 cucharadas de canela y una cucharadita de clavo molido.Mezclamos bien. Una vez homogeneizada, procedemos a incorporar a la masa 2 vasos de vino blanco, poco a poco.
Cuando la masa esté bien ligada, se van formando los pestiños y se fríen en abundante aceite de oliva.
El último paso en su elaboración consiste en enmelarlos. Para ello, se pone al fuego una cacerola con 1 kg de miel, 1 vaso de agua y tres cucharadas del aceite con el que hemos frito los pestiños. Una vez que empiece a hervir, se baja el fuego manteniendo el hervor sin que desborde. Se van pasando los pestiños por la miel dejando que empapen un poco.
Se sirve frío, y se conservan mucho tiempo en recipiente hermético.
Rosquitos de anís.
Ingredientes.
3 huevos.
21 cucharadas de leche.
21 cucharadas de aceite de oliva sabor suave para la masa y medio litro para freir .
21 cucharadas de azúcar.
Ralladura de dos limones.
Canela molida.
1 Kg de harina.
2 sobres de levadura.
2 vasos de anís seco o dulce.
2 vasos de agua.
Azúcar extrafino.
Elaboración.
Se mezclan los huevos, la leche, el aceite, el azúcar, la ralladura de limón, la canela, la harina y la levadura. Se trabaja hasta obtener una masa relativamente elástica y se van formando rosquitos.
A continuación se van friendo en el aceite no demasiado caliente.
Una vez fríos, se vierten en un plato hondo el anís y el agua, y en otro abundante azúcar extrafino. Se pasan los rosquitos primero por el anís y luego por el azúcar, sin dejar que se empapen mucho.
Se sirven fríos y pueden conservarse igualmente durante bastante tiempo en un recipiente hermético.