"Midnight in Paris".
Tener como aliado un genio es uno de los mayores accesos de suerte que se pueden tener... y este es el caso de París con Woody Allen.
Su última cinta es una oda al mito parisino. De múltiples lecturas, es una creación con tintes subrrealistas cuyo fin último es crear un sueño para los norteamericanos: una ciudad mágica, hermosa, misteriosa, bohemia... una ciudad donde todo es posible, alejadísima del pragmatismo estadounidense, y lo más importante: un lugar que todos deberían visitar!!
Allen retrata generosamente la París nocturna. Ayudado brillantemente por la belleza de Marion Cotillard, relata una historia de amor, donde el objeto más preciado es esa joven nostálgica y desgraciada que supone una sublimación del alma de París. Viajando en el tiempo, hipnotiza al espectador hasta lograr enamorarlo.
Quizá como obra de arte no pase a la historia, pero sin ningún lugar a dudas logra sobradamente alcanzar su objetivo primero: promocionar París en el extranjero. No pasan desapercibidas las "casuales" bolsas de marca que aparecen en segundo-primer plano, las citas distraidas a determinados restaurantes... ¡y la descarada publicidad que en la película se hace Maxims!
En fin, una oportunidad para pasar un buen rato, visionando una historia agradable y corroborando que vivimos en la era del marketing...
domingo, 29 de mayo de 2011
jueves, 26 de mayo de 2011
Carrot Cake
Voilà la receta de un cake para iniciados... todo un abanico de matices, aromas y sabores en un pequeño bocado:
El delicioso, exótico e inigualable Carrot Cake. Con origen en Suecia, reinventado por los británicos y popularizado en los años 70 por los norteamericanos, es una receta mítica para muchos de los enamorados de lo dulce... y es que precisamente, es mucho más que eso: las especias que se agregan y las nueces picadas otorgan aromas muy profundos a esta receta.
Ingredientes
240 ml de aceite de oliva suave.
270 g de azúcar moreno.
3 huevos.
550 g de zanahorias.
100 g de nueces.
375 g de harina bizcochona (con levadura incorporada).
Una pizca de sal, otra de pimienta negra, tres cucharaditas de canela, un toque de nuez moscada y un poquito de jengibre en polvo.
Elaboración
Precalentar el horno a 180º.
Batir en un cuenco el aceite, los huevos y el azúcar moreno.
Una vez homogeneizada la mezcla anterior, añadir la sal y las especias. Mezclar muy bien.
Incorporar las nueces muy picaditas y las zanahorias ralladas. Remover con una cuchara de madera.
Incorporar las nueces muy picaditas y las zanahorias ralladas. Remover con una cuchara de madera.
Poner esta masa en un molde engrasado y enharinado.
Hornear a 150º durante 45 minutos
Dejar enfriar y glasear si se desea.
Dejar enfriar y glasear si se desea.
Bueno, como podéis comprobar es relativamente sencilla, y los ingredientes muy fáciles de encontrar en cualquier supermercado. Si os apetece preparar un cake pero tenéis ganas de probar algo distinto, preparad esta receta. No os arrepentiréis!!
miércoles, 13 de abril de 2011
PARIS
El cielo de París ha vuelto a vestirse hoy de gris. Parece estar aburrido, parece querer pasar el tiempo dibujando nubes cenicientas con trazos plateados sobre un lienzo de color perla...
¡Todo es gris hoy en París! En el tren suburbano, tristes ejecutivos de baja gama, ataviados con gabardinas pálidas y zapatos polvorientos, matan el hambre devorando bocadillos exangües. El hollín cubre las ventanas del vagón y los ojos de los transeúntes. El eco sombrío de la soledad resuena en cada estación.
Quedó atrás el amago de primavera en las calles de París: los tulipanes se han marchitado y las violetas y pensamientos han perdido su color. El rojo de las amapolas esporádicas de Port Royal se ha volatilizado dejando tras de sí el tono marronáceo de lo estéril. Todo lo que fue verde como los ojos de una sirena, se tornó en una extraña sequedad pajiza.
El sol atrajo como libélulas a los pequeños y sus mamás hacia los parques secretos de París. Por todos los rincones pululaban como abejas libadoras enamoradas de la flor de la mimosa. Ahora el viento del norte parece haberlos alejado para siempre, y en su lugar no queda más que un vacío sordo y asfalto.
Parecía que las aceras, plenas en otro tiempo de frambuesas, limas, mangos, kiwis, naranjas y granadas, permanecerían para siempre jubilosas de sabor y frescura. La fría lluvia disolvió su jugo y ahora no queda más que la sombra oscura de su ausencia.
Señor Ellington, Abril en París ya no es lo que era.
miércoles, 16 de febrero de 2011
HELADO DE DULCE DE LECHE
Bueno, ésta es sin lugar a dudas una receta exclusiva para momentos muy muy especiales, pues dado su alto valor calórico, no está recomendado su consumo habitual...
Pero ¡un día es un día!, y qué mejor ocasión para prepararla que en el almuerzo que ofrezco a mis amigas para despedirme de ellas antes de marcharme a París.
En fin, que si queréis celebrar algo importante, o simplemente ofrecer un momento de placer a vuestro prójimo, creo que ésta es una gran receta.
He aquí la fórmula secreta:
Ingredientes:
Pero ¡un día es un día!, y qué mejor ocasión para prepararla que en el almuerzo que ofrezco a mis amigas para despedirme de ellas antes de marcharme a París.
En fin, que si queréis celebrar algo importante, o simplemente ofrecer un momento de placer a vuestro prójimo, creo que ésta es una gran receta.
He aquí la fórmula secreta:
Ingredientes:
- 750 gr de leche condensada.
- 300 gr de nata para montar.
- Chocolate con leche.
Elaboración:
- En una olla a presión, poned la lata cerrada (tras haber retirado el envoltorio y la tapa de plástico si la hubiera) de leche condensada. Cubridla con agua. Una vez que la olla empiece a pitar, mantenedla 20 minutos a fuego medio-bajo.
- Una vez pasado este tiempo, sacad la lata de la olla exprés y enfriadla mucho. Ni se os ocurra abrirla antes de que temple, puesto que podéis quemaros vuestras manitas (existe un riesgo considerable de que el dulce de leche salga disparado y a una temperatura muy elevada).
- Cuando abráis la lata... ¡sorpresa!: ya habéis conseguido un magnífico dulce de leche, piedra angular de esta deliciosa receta.
- Por otro lado, montad la nata.
- Mezclad delicadamente 3/4 partes de la nata montada con el dulce de leche y llevad esta mezcla a la heladera. Si no tenéis heladera, pues al congelador, y removedla cada 15 minutos, para obtener una mezcla lo más cremosa posible.
- Cuando casi esté helado, añadid el resto de la nata montada y mezcladlo un poquito, lo justo para obtener el efecto veteado tan agradable en este tipo de postres.
- Cuando vayáis a servirlo, derretid el chocolate con leche al baño maría y vertedlo sobre las bolitas de este delicioso helado.
¡Un éxito garantizado!
Ánimáos a hacerlo, ya veis que es muy sencillo.
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