Al llegar tras 3 horas de autovía desde Huelva al puente del 25 de Abril, te encuentras a Lisboa, que te abre sus brazos para darte la más cálida de las bienvenidas, reposada sobre siete colinas a la orilla del Tajo.
Se trata de la ciudad más romántica que conozco: hermosa, lánguida, vetusta, alegre y melancólica al mismo tiempo, plena de colores de las gamas más variadas, encantadora y bohemia.
Cada rincón del centro de Lisboa es un monumento; las aceras están cuidadosamente ornamentadas, con mosaicos que describen hermosos dibujos, y a veces anuncian el nombre de los comercios colindantes. Las fachadas son interesantísimas, con gran influencia del Art Nouveau, portando rejas de hierro en sus ventanas de forjados imposibles y pintando la ciudad de mil colores.
Es una ciudad vibrante, plena de turistas pero tranquila y humana a la vez. Los snackbar donde tomar un tentempié surgen por doquier, y las calles rebosan de terrazas en las que refrescarse cuando aprieta el sol. Lo que hace más especial a esta ciudad es la presencia continua de tranvías y los encantadores elevadores que nos ofrecen las estampas más impresionantes de esta bella ciudad.
Existen dos zonas comerciales interesantes: La rua Augusta y sus contornos, donde podemos encontrar comercios para el consumo de masa: Zara, Mango, H&M, Springfield... y la Avenida da Liberdade y la rua Garret, donde se han afincado las grandes firmas de lujo internacionales.
Merece la pena visitar el Castillo de San Jorge, la Plaza del Comercio, la Plaza da Figueira, la Plaza de Restauradores, la Alfama y la Torre de Belém.
Para comer, imprescindible visitar Chapito, un restaurante alternativo situado en la colina del Castillo de San Jorge donde se pueden comer carnes a la brasa de estupendo sabor con unas vistas de Lisboa preciosas. Merece la pena ir a la Pastelería de Belem, cerca de la torre con el mismo nombre, donde venden sin lugar a dudas los mejores pasteles de Belem de toda Lisboa.
Definitivamente, Lisboa es una de las ciudades más hermosas del mundo; amable y humana, sugerente y romántica; alegre y moderna; melancólica y decadente: todo a la vez.