martes, 25 de marzo de 2014

Torrijas de vino dulce y leche

Cuando abre el azahar en el sur de España, las casas se llenan de aromas sugerentes herederos de siglos de tradición en la antigua Al-Andalus. Desde entonces, generaciones de mujeres se han sucedido, tratando de mantener viva la llama de aquella cultura que un día iluminó al mundo. 

Es cierto que la tradición gastronómica evolucionó, a veces perdiendo algo de refinamiento, y otras, añadiendo nuevos sabores e ingredientes, pero lo cierto es que, paradójicamente, Andalucía no es más mora en otra época que cuando celebra la fiesta cristiana de la Semana Santa: Quizá sea un intento de demostrar que es "Cristiana Vieja", al recordar con temores atávicos el día en el que los invasores del norte le usurparon su identidad.

Porque en tardes como esta me acuerdo de mi casa, me he decidido a hacer la receta de torrijas de mi padre. Como era de esperar, me he permitido realizar algunas aportaciones, para tratar de superar al maestro. En lugar de vino tinto, le he añadido vino dulce Málaga, el aroma de las naranjas que él mismo cría con cariño y esmero, y unas ramitas de canela.

Veamos la receta:

Ingredientes

600 gr de pan de molde hecho rebanadas.
1 litro de leche entera.
1 vaso de vino de Málaga.
4 huevos
La cáscara de una naranja y la ralladura de otra.
Dos palitos de canela.
Canela en polvo.
1/2 litro de aceite de oliva 0'4º
1'5 litros de miel.
100 ml de agua.

Elaboración

En un cazo, apartar un vaso de leche y ponerlo a fuego medio con la piel de naranja y las ramitas de canela. Cuando lleve unos 5 minutos casi hierviendo, apartar y dejar enfriar.

En un bol, batir los huevos. Una vez batidos, añadirles el vino y la leche. Mezclar bien.  Añadirle la leche aromatizada con la cáscara de naranja (que debe retirarse en este momento) y la canela. Rallar la piel de una naranja encima.

En un recipiente amplio, disponer unas junto a otras las rebanadas de pan. Verter nuestra mezcla de leche y vino sobre ellas. Dejar que se empapen un rato, y luego voltearlas. Este es un paso crítico: si no se mojan lo suficiente, las torrijas quedarán secas por dentro, sin sabor y duras en poco tiempo. Si no excedemos, serán demasiado difíciles de manejar, y no seremos capaces de manipularlas para terminar la elaboración. En general, se suele pecar de secas, así que más vale tener algo de dificultad para tratar con ellas, y que sean sabrosas.

Una vez consideremos que están bien impregnadas, las vamos friendo en abundante aceite en un perol amplio (debe haber el suficiente aceite para que las torrijas floten un poco). El fuego deber ser vivo, y las torrijas las dejaremos doraditas, tal y como se observa en la foto.

Cuando hayamos frito las torrijas las vamos colocando sobre una rejilla con papel absorbente.

Posteriormente, será el momento de enmelarlas. Para ello, ponemos a fuego alto 1'5 Kg de miel, las ramitas de canela que teníamos en la leche y los 100 ml de agua. Cuando empiece a hervir, ponemos el fuego algo más bajo y vamos sumergiendo las torrijas en la miel. Las dejamos cocerse durante 2-3 minutos y las vamos colocando en el recipiente donde se vayan a guardar.

Cuando acabemos de enmelarlas todas, se vierte el resto de miel en el recipiente con las torrijas.

Se sirven en orden inverso, procurando que las que están en el fondo salgan antes y las que quedan en superficie vayan bajando de nivel y quedando más impregnadas de miel progresivamente.

Potencialmente, duran toda la Semana Santa, pero en general, la familia suele acabar con ellas antes de la resurrección. 

¡¡Mucha suerte, y a disfrutarlas!!



lunes, 17 de marzo de 2014

TARTA DE QUESO Y CHOCOLATE BLANCO CON FRESAS

Llega la primavera, y con ella, la nueva temporada de frutas y verduras. En Huelva, las fresas pintan de rojo los puestos del Mercado del Carmen, mientras que los primeros días del año de sol y brisa cálida invitan a pasear por la playa y disfrutar de la belleza del mar.

Precisamente fue caminando por la playa como se me ocurrió la idea de preparar una tarta de queso con chocolate blanco (una combinación que me seducía desde hacía tiempo) y añadirle unas fresas. Si os apetece probarla, esta es la receta:

Ingredientes

300 gr de galletas María Hojaldrada.
150 gr de mantequilla sin sal.
500 gr de queso Philadelphia.
400 gr de chocolate blanco.
250 ml de nata líquida.
250 gr de azúcar blanca + azúcar para la mermelada.
3 huevos.
200 gr de fresas.

Elaboración

Primeramente, ponemos el horno a precalentar a 180º.

Trituramos las galletas, hasta obtener un polvo fino. 

Derretimos la mantequilla, y la añadimos al polvo de galletas. Amasamos hasta que quede una pasta uniforme. Repartimos esa masa por la base y los bordes de un molde, y lo metemos en el frigorífico.

Por otro lado, en un bol, mezclamos el queso con el azúcar, y cuando la mezcla sea homogénea, vamos añadiendo los huevos e integrándolos uno a uno.

Ponemos la nata con el chocolate blanco a trocitos al baño maría, hasta que este último se derrita. Lo dejamos templar un poco, y luego lo vertemos sobre la mezcla de queso, huevo y azúcar.

Sacamos la base de galletas del frigorifico y usamos esa mezcla para rellenarla.



Picamos unas fresas y salpicamos con ellas nuestra tarta. La ponemos en el horno 1 hora a 180º.












Con las fresas que sobran, hacemos una mermelada, poniendo a fuego lento 100 ml de agua con la misma cantidad de fresas que de azúcar, hasta que se evapore el agua y se disuelvan las fresas en el azúcar.





Podemos servir la tarta con esta mermelada, o usarla para las tostadas con pan de centeno y queso de untar.