sábado, 9 de febrero de 2013

Au boulevard Saint Germain

El amor tiene para mí un sabor: el sabor del Galaktoboureko.

Seguro que os preguntareis cuál es el significado de tan extraña palabra. La respuesta está en una pequeña tienda de comida griega, escondida tras una fachada discreta en el boulevard Saint Germain, donde un señor de unos 60 años con un acento francés de lo más mediterráneo, vende aceitunas en salmuera, yogur tradicional, deliciosas especialidades griegas y dulces tradicionales.

Fue casi por casualidad, y gracias a ir acompañada por mi artista favorito, que pude descubrir el Galaktoboureko: un pastelito a base de pasta filo y leche, ampliamente regado con almíbar de limón y perfumado con agua de azahar... la experiencia de haberlo probado aquella tarde parisina es una historia de amor.

Hoy, decidida a revivir aquella primavera de 2011, me he propuesto prepararlo en casa. Esta es la fórmula mágica para tan exuberante placer:



Ingredientes:

6 huevos.
1 litro de leche semidesnatada.
300 gr de azúcar blanquilla.
150 gr de sémola de trigo.
250 gr de mantequilla sin sal derretida.
14 hojas de pasta filo.
Ralladura de 1 naranja.
Ralladura de 1 limón.
Zumo de 1/2 limón.
Almíbar de limón (zumo de limón, un chorrito de agua de azahar, 100gr de azúcar).





Elaboración

Primero debemos poner a calentar el horno a 180º.

Posteriormente, mezclamos en un bol el azúcar con los huevos. Añadimos la sémola, dos cucharadas de mantequilla y la leche. Cuando estén bien mezclados estos ingredientes, se ponen en una cacerola a fuego medio, y se sigue mezclando con una varilla hasta que obtenga la consistencia de una crema pastelera espesita.

Engrasamos un molde de horno. Colocamos las hojas de pasta filo, desde la mitad hasta los extremos para que sobresalgan por todos los límites del molde.






Engrasamos entre las hojas de pasta para ir pegando una sobre otra. Ponemos así unas 11-12 hojas.





Posteriormente, volcamos nuestra crema, y la cubrimos con los extremos que nos sobresalían del molde. Seguimos engrasando y pegando las hojas, hasta cubrir la crema por completo. Hacemos un precorte.





Horneamos durante 40 minutos a 180º, a altura media, sólo por abajo. Mientras tanto, preparamos el almíbar de limón para que esté calentito cuando saquemos el pastel. Sin dejar que se enfríe, vertemos el almíbar sobre el dulce. 







Dejamos reposar al menos 12h antes de degustar.

¡A compartirlo con quienes más queráis!

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